Paso a paso, miro el suelo, atenta a cada movimiento de mis pies… me veo un cordón de la zapatilla suelto… de pronto ahí está! Esa lamina delgada de tonos amarillos y cafés… pensar que durante un año fue verde… pero ahí esta tirada en la tierra, esperándome a mi y mi pie, esperando a ser sutilmente pisoteada para soltar ese sonido desestresante…. ¡Crunch! ¡Ah. Que alivio..!
Siempre de pequeña buscaba las hojas más grandes y secas, y solía balancearme desde la mano de mi padre y dar un brinco, y poner mis pequeños pies sobre la hoja que terminaba su ciclo en algún frondoso árbol.
Hasta el día de hoy, no dejo de hacerlo…Solo que el día de hoy eres tu quien observa como salto de hoja en hoja, conociendo mi lado mas infantil… Y como en mi cara se llena de ceños fruncidos cuando alguna hoja no suena como esperaba... Sonríes, me miras, y vas casi al ritmo de mi complicada misión, como si estuviera saltando sobre piedras arrancando de unos peligrosos cocodrilos.
¿Qué pasara por tu mente? Bueno, al menos malo no es, hay una sonrisa medio chistosa en tu cara. Quizás me veo graciosa ahí brincando de allá a acá tal cual lo hacen los niños en el parque. Pero es una buena señal… ¡Ups!, creo que termine con todas las hojas… ¡Hora de Darte un abrazo por cada hoja que aplasté por ahí!
"En honor a los que fueron buenos tiempos"

No hay comentarios:
Publicar un comentario